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Hadas mariposas amarillas y mundos lingüísticos...

Cada noche un niño llegaba hasta donde habitaban los seres mágicos y dialogaba toda la noche hasta el amanecer. Los seres mágicos le ayudaron a entender cómo funcionaba la magia, cómo podía crear otras realidades por medio de su palabra. Cada noche se construían puentes hermenéuticos entre los seres imaginarios y fantásticos y el niño, y cada mañana, los puentes hermenéuticos desaparecían con el primer canto de las hadas que eran llamadas mariposas amarillas, porque eran las hadas del diálogo y de la construcción de los puentes hermenéuticos, eran también llamadas hadas del lenguaje y del mundo lingüísticos, además de ser las hadas que fabricaban los pensamientos de la ficción…

Los sueños y el mundo real...

Un hombre vendía sueños a todos los niños que deseaban entender el lenguaje de los seres fantásticos que habitaban el mundo mágico que guardaba un dragón que era montado por un hada que construía mundos lingüísticos fantásticos y que eran regalados por medio de los sueños que el hombre vendía a todos los niños del mundo real…

La magia de las hadas...

Entonces el hada se posaba sobre la hoja mágica y con sus manos tocaba el rostro del viento que llevaba su voz hacia el pensamiento del niño que vivía en el mundo de los hombres reales. El niño un día pudo ver dibujado en el viento el rostro del hada y nunca más olvidó los ojos de aquel pequeño ser que vivía escondido en la imaginación, en los pensamientos más profundos, y que se despertaba al anochecer y volvía a dormir cuando el sol había vuelto a levantarse en el horizonte del mundo…

Los dos seres...

El ser que vivía en el mundo imaginario se asomaba al fondo del espejo para poder ver el mundo de lo real y saber que no se encontraba solo, porque sus ojos se topaban con los ojos del ser que vivía en el mundo real y que se asomaba al fondo del espejo para poder ver el mundo de lo imaginario…

El intersticio de los dos mundos...

Cada noche que el animal imaginario se sienta a orillas del lago de los sueños, ve del otro lado al animal real que mira, al otro lado de la orilla del lago de las realidades un ser que no sabe si es imaginario o de sueños o imposible; solamente los separa el agua que es como un espejo en que se refleja la luz de la luna, que unos dicen, habita el cielo real en el espacio exterior y otros dicen que habita el cielo reflejado en el fondo del lago…

Cuenta la historia que un día...

Así, la maestra explicaba que los caracoles y las tortugas son animales que caminan muy despacio y que sus ojos, seguramente, encerraban todos los secretos del mundo; el niño, al escuchar la historia, pensó que los dibujos trazados en el caparazón de la tortuga y en la concha del caracol encerraban el conocimiento infinito y eterno del Universo…

El mundo imaginario y las voces reales...

El mago y científico escuchaba el sonido de los animales y se preguntaba si en otros mundos había voces como las que habitaban este mundo. No pensaba en otros mundos en el espacio exterior, sino en los mundos imaginarios de los hombres. Entonces decidió inventar una máquina que lo ayudara a descifrar el lenguaje de los animales, pero además, creó un dispositivo que lo ayudaba a entender el lenguaje de los animales imaginarios. Un día probó su máquina y pudo comprobar que las aves vivían preocupadas porque cada vez perdían más árboles en los cuales habitar; las tortugas perdían lagos enteros; los peces habitaban preocupados, y así, todos los animales habitaban en un mundo imposible. Entonces creó una máquina que pudiera transportar a todos los animales al mundo imaginario y que vivieran felices para siempre en un lugar donde los medios para vivir fueran inagotables. Su máquina funcionó, los animales abandonaron el mundo real y llenaron el mundo imaginario, solamente el hombre quedó sobr...